Sergiocarracedo

Siempre intentando aprender. Amante de los gatos, las buenas conversaciones y los pequeños detalles.


Un pequeño paso, un gran significado

Un pequeño paso, un gran significado
Un pequeño paso, un gran significado Sergio Carracedo

A finales de 2018, hace ya casi 8 años, me diagnosticaron un Linfoma No Hodgkin, en estadio IV, pero no me voy a extender aquí sobre los detalles; ya escribí sobre ello en su momento si tu, lector, tienes curiosidad por saber más:

Sobre la parte médica:
- Cómo es uno de mis ciclos de quimioterapia
- Cosas que he aprendido de un cáncer
- Mi experiencia con el trato médico paciente.

Y la parte friki (la mejor), o como a mí me gusta pensar, en el día que fui radiactivo ☢️ 😂

Pero este post va de otra cosa. En ese tiempo me implantaron un reservorio subcutáneo bajo la clavícula, que consiste en una pequeña pieza (más o menos cilíndrica) de metal y goma de la que sale un catéter que va conectado a la Vena Cava Superior. Esta pequeña pieza es muy útil ya que permite administrar los tratamientos de quimioterapia, sin "machacar” las venas de la misma forma que podría pasar en la típica vía periférica en el brazo.

En mi caso este “dispositivo” llevaba ya sin uso 7 años, lo cual es una buena señal, pero aún es algo que requiere mantenimiento, cada 3 meses necesita un lavado y una heparinización para evitar el riesgo de coágulos, el procedimiento es muy sencillo, la enfermera “se conecta” al reservorio como se ve en la imagen, extrae un poco de sangre para comprobar si hay coágulos o fluye correctamente, inyecta suero fisiológico y luego heparina, y retira la aguja.

Hecha esta introducción, voy al grano:

Esta misma semana me lo han retirado 🥳

Como decía antes es un pequeño paso ya que llevaba sin uso mucho tiempo, pero para mí el significado y el valor de esta retirada es algo muy grande que marca otro hito temporal en todo este proceso.

Como curiosidad el proceso de retirada es bastante sencillo, según palabras de la cirujana: "se podría hacer en el pasillo”. Simplemente te presentas en el hospital en ayunas, te desvistes de cintura para arriba y te colocan un gorro en el pelo para evitar que alguno pudiera caer en la herida, te conectan un monitor de pulso cardiaco, tensión, etc. Ya tumbado en la mesa del quirófano, preparan el campo, limpian y esterilizan la zona y la rodean de una especie de mantas de papel para dejar solo a la vista la zona del corte.

La cirujana me pinchó la anestesia local, momento en el que prácticamente no noté nada, hace el corte, lo retira y cierra (obviamente hace muchas más cosas, pero no tenía forma de verlo, cosa que me encantaría, por mi posición).

Y cerrada la herida y colocado un apósito, te vistes y te vas.

Obviamente pedío si me podian dar el reservorio, cosa que hicieron y este es el dispositivo que estuvo dentro de mi casi 8 años:

Mi reservorio ya fuera de mi cuerpo

Me gustaría agradecer a la cirujana Esther Boullosa, ya no solo la operación, sino el trato humano, estuvo todo el tiempo que duró la operación charlando conmigo y respondiendo a mis preguntas, que nunca son pocas.

Como siempre me tomo todas estas cosas como un momento para seguir aprendiendo.

Si tú tienes cualquier curiosidad respecto a esto o al proceso que viví en su momento que no te dé miedo preguntar, yo siempre estoy encantado de contar mis batallas y si puede ayudar a otros a entender estos procesos mejor que mejor.

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